¿En qué piensa un guitarrista cuando se pregunta cómo mejorar su sonido? Lo
primero que sería justo mencionar es el hecho de tocar bien, puesto que
"el sonido está en los dedos". Más tarde es necesario asegurarse de que
la calidad de los diversos puntos de la cadena de audio es la adecuada,
para que ninguno de ellos suponga un problema a la hora de transmitir
lo que estamos tocando. Tras años de existencia de las guitarras y los
amplificadores, la comunidad de guitarristas suele coincidir que
los elementos que tienen un gran peso en un buen sonido formarían una lista parecida a esta:
- La buena técnica y el buen gusto del intérprete
- La calidad de la guitarra y sus componentes
- El uso de un buen amplificador/emulador
- Poseer buenos efectos y aplicarlos cuando son necesarios
- Mirar con lupa el cableado y la alimentación
- Tener buenos hábitos de mantenimiento del equipo
- Emplear un sistema para captar todo ello cuando es necesario (microfonía y similares).
Puesto que son factores de eficacia demostrable, hay muchos artículos que hablan pormenorizadamente de cada uno de ellos. Pero
¿qué ocurre cuando todos los elementos de la lista han sido cuidados, pero no estamos satisfechos con el sonido?
Hay veces en que el problema no está en la calidad del equipo, y
tampoco quiere decir que estemos tocando mal. Hay veces en que
sencillamente
no estamos empleando el equipo adecuado
para lo que tratamos de hacer, pero no somos conscientes de ello. O,
sin darnos cuenta, su interfaz se está interponiendo entre nosotros y
los sonidos que buscamos. También puede ser que, por diversos motivos,
el sonido que en realidad estamos entregando no se parezca al que creemos tener. Por ello, hemos recopilado algunas reflexiones para aquellos que os encontréis en ese punto.
Aprender a escuchar nuestro sonido.
¿Cómo es nuestro sonido? A veces lo escuchamos
desde el lugar incorrecto:
un gesto tan natural como acercarse al cabezal o combo a retocar
sonidos y juzgar desde allí puede estar causando problemas. Desde esa
posición, en realidad estás algo fuera del alcance del altavoz, y oirás
una atenuación de agudos y otras frecuencias más que significativas.
Sitúate enfrente y notarás una gran diferencia. Prueba diferentes puntos
en la sala, y comprobarás que en realidad lo que llamas “tu sonido”,
puede
variar sensiblemente con sólo cambiar de posición un par de metros.
Puesto que es algo tan relativo, no está mal dedicar unos segundos a
pensar cómo te oirá el público. ¿Hay un micrófono en tu ampli y tu
sonido es el de PA? ¿O, por el contrario, es un club en el que no se ha
sonorizado ningún amplificador? Veamos tres situaciones distintas y
algunas consideraciones sobre ellas.
Sin microfonía
Cuando se toca sin microfonía en el ampli,
cada miembro del público te oirá de forma distinta en función de donde estén,
por lo que simplemente, procura encontrar un compromiso adecuado de
ecualización en diferentes posiciones respecto a tu ampli, tratando de
que en ningún punto sea insoportablemente estridente. La
orientación concreta del amplificador y su elevación, físicamente hablando, también juega un papel en este terreno. Experimentar con estas variables también te ayudarán a
conocer mejor el amplificador que tienes (y evaluar si es el ideal para ti, los enamoramientos son caprichosos, y a veces pueden cegarnos).
Otra solución: haz como Yngwie y llena todo el escenario de amplis. Todos al 10, claro.
Con microfonía
Si hay microfonía, no está de más curiosear un poco y
averiguar cómo estás sonando por el equipo de PA,
ya que puede haber bastante diferencia con lo que tu ampli entrega de
forma directa (debido a factores como: micrófono empleado,
posicionamiento, mesa de mezclas empleada, acústica de la sala). Dicho
sonido es responsabilidad del técnico, y
no tratamos de animarte a desconfiar de él,
en absoluto. Más bien, la idea es que cooperéis en los casos en que el
sonido no es todo lo cálido que debiese. Gran parte de los técnicos que
te encontrarás son tan respetuosos con el sonido de los músicos que no
acostumbran a pedirte que lo modifiques. Pero si no tienes problema en
cambiarlo un poco, tú sí puedes hacerles saber que estás dispuesto a
hacerlo. De hecho, es posible que el
ecualizador de tu ampli sea capaz de sumar o restar justo lo que estaban buscando.
Dependiendo del tamaño del show, el público oirá el sonido parcial de tu ampli o casi completamente por PA
Por línea
Si eres de los que toca por línea mediante un emulador o similares, sabrás que es un sistema que acostumbra a dar
un sonido más consistente a través de PA y monitores.
Dicho de otro modo, las modificaciones sonoras que hagas en tu emulador
utilizando el monitoraje como referencia, podrían funcionar
razonablemente bien por PA. Pero hay que tener en cuenta que sigue
existiendo una cierta diferencia, que se multiplica considerablemente
cuando el monitor que usamos es del tipo in-ear. Nuevamente, puede ser
una buena idea buscar los términos medios más razonables para ambas
fuentes sonoras. Por suerte, en muchos casos tu envío de monitores (la
señal que te envían a tu cuña para que puedas oírte) puede ser
ecualizado de forma independiente
desde la mesa de mezclas (y cada día más, gracias a la proliferación de
mesas digitales de precios razonables). Eso significa que puedes
solicitar al tećnico que te de ese extra de brillo que necesitas
únicamente por monitores, mientras el sistema de PA no ve su ecualización alterada.
Distinto volumen, distinto sonido.
Un sonido creado a bajo volumen
cambia totalmente al subir. Esto es algo inevitable, y no sólo porque el oído humano se comporte de acuerdo a las
curvas isofónicas
(explicado de forma breve, son unas demostraciones hechas por Fletcher y
Munson, que argumentan que no percibimos las frecuencias de igual forma
a todos los volúmenes).
Tampoco nuestro equipo rinde igual a todos los volúmenes.
En suma, esa es la razón por la que, cuando programamos nuestros
sonidos en casa, y después los aplicamos en el local o en el directo, a
veces nos llevamos sorpresas desagradables. Puede que funcionasen bien
en casa con nuestro ampli, con auriculares o en monitores de campo
cercano, pero a volúmenes fuertes pueden resultar
molestos o poco naturales.
Aunque este problema no tiene por qué darse siempre, te recomendamos
que dediques una o dos sesiones a poner tus sonidos a prueba con
volúmenes algo más intensos, antes de usarlos en el show.
Especialmente en modeladores digitales, crear sonidos en casa que sean consistentes en el escenario requiere cierta práctica.
¿Matando moscas a cañonazos? Escoge la herramienta adecuada para el trabajo
“Este nuevo producto es el mejor”. “Este producto es tan potente que
puede hacer todos los sonidos”. Estas frases son habituales últimamente,
y no las ponemos en duda. Es increíble lo que hoy en día se puede hacer
con los nuevos equipos. Pero también es cierto que la nueva tendencia
“todo-en-uno” puede hacer que acabemos matando moscas a cañonazos. Dicho
de otro modo, hay conciertos en los que seguramente con
un sencillo combo, un afinador y un efecto o dos
nos ahorraríamos llevar montañas de equipo, o perder 25 minutos
programando cinco presets con su modelo de amplificador, simulación de
pantalla óptima, ajustes de efectos, programación del controlador Midi,
etcétera. No es mala idea tener un equipo sofisticado (en realidad nos
encantan), pero también es una buena decisión, si podemos permitírnoslo,
disponer de algo que tal vez no sea tan tecnológicamente arrasador,
pero sea "
plug-and-play": simple y efectivo para esa actuación o actividad particular.
¿Tocar villancicos en casa de la abuela? Se puede hacer con un equipo menor que este.
El increíble sonido que llegar podríamos a tener...si es que aparece.
Una cosa es que un equipo sea capaz de ofrecer millares de sonidos, y
otra es que en una vida humana de tiempo a explorarlos. Cuando leemos
de un producto que posee 300 amplificadores emulados, 20 micrófonos, 7
posicionamientos, ecualizador, 20 tipos de distorsión, y 40 parámetros
adicionales, normalmente lo percibimos como algo positivo (y lo es), ya
que tenemos muchas opciones. Cuando damos con el sonido deseado en un
tiempo razonable, es fantástico. Pero cuando se resiste,
las opciones combinatoria son tan desproporcionadas que podemos llegar a desistir por el camino.
Las opciones de las que disponemos hoy en día pueden llegar a ser sobrecogedoras.
Por eso, no hay que descartar equipos con listas de especificaciones
menos impresionantes, pero cuyos fabricantes han invertido mucho tiempo
de ingeniería y diseño para presentarnos un
producto simple y depurado, con una selección de las mejores combinaciones. Puede parecer
poco atractiva la idea de perder libertad,
pero hay que pensarlo como que, en realidad, estamos pagando para que
alguien seleccione por nosotros y nos ahorre tiempo. Hay ocasiones
específicas en que ese enfoque es el más útil.
Aunque su tecnología ya no es vigente, parte del
éxito el POD 2.0 se explicaba por su agilidad de manejo y por tener la
cantidad justa de opciones
Las ventajas de la edición “On the fly”
Desde que existen dispositivos digitales, muchos productos para guitarra llevan
memoria y función “store”.
Los fabricantes la ponen con buena intención, para que puedas almacenar
tus sonidos, pero hay muchos guitarristas que piensan que este enfoque
hace que seas menos adaptativo a nivel sonoro, y
prefieren la edición “On the fly”. Como en los amplificadores tradicionales: con controles a la vista y sin necesidad de guardar.
Entonces ¿Tener presets es malo? ¿O es bueno?
Ni bueno ni malo, depende del uso que le demos. Veamos un ejemplo. A
veces, los guitarristas encendemos nuestro amplificador en la sala donde
vamos a tocar, y sentimos la necesidad de retocar algunas frecuencias,
debido a las características acústicas del espacio donde se actúa. Con
un amplificador o pedal convencional esto supone, simplemente, girar
algún control. Sin embargo, con un dispositivo multiefectos con memorias
y “Store” significa
modificarlo, guardar el cambio, y hacer lo mismo con todos los presets que empleen ese sonido.
Si tienes 6 sonidos limpios con diferentes efectos deberás hacer el
ajuste en todos ellos. Si más tarde, decides que quieres cambiar algún
otro aspecto, por pequeño que sea, deberás hacer lo mismo (hemos de
reconocer, eso sí, que también es posible emplear un único preset y
combinarlo con efectos controlados por MIDI Control Change, aunque no es
de uso muy extendido).
La pesadez de este proceso hace que nos adaptemos peor a cada situación, ya que evitamos hacer retoques por pereza, o por falta del tiempo necesario.
Tanto en rack como en pedalera, muchos equipos hacen uso del sistema de presets con "Store"
Este es
un problema que, obviamente, no ha pasado por alto a los fabricantes, y en muchos productos del mercado existen soluciones parciales:
Line 6 y Zoom aplicaron un enfoque “on the fly” a
algunos de sus productos, en que no era necesario “guardar” cada vez
que movíamos un potenciómetro, aunque no resolvía el tener que hacerlo
en cada uno de sus presets. Por su parte, Boss con sus pedaleras GT y
Fractal también han ofrecido menús que permiten designar algunos sonidos
como “básicos”, de forma que la modificación de cualquier de los
presets que lo usan también afecte a los demás. Y la mayoría de los
emuladores tienen una
EQ global que suele ser sencilla de usar y permite corregir los fallos más flagrantes.
La serie M de Line 6 y los Multistomp podían funcionar con el tradicional "Store" o con el modo "on the fly"
No obstante, y aunque son buenas ideas,
sigue existiendo cierta confusión para los guitarristas más habituados a la inmediatez del equipamiento tradicional.
Tal vez una solución interesante sea escoger cuidadosamente los equipos
en función del uso que solemos hacer de ellos. Por ejemplo, muchos
guitarristas quieren obtener sus sonidos limpios, ecualizaciones y
distorsiones en formato tradicional (de un amplificador o pedal), pero
el resto de efectos con memorias (un multiefectos, por ejemplo). Ello
hace cómodo el ajuste “al vuelo” de las variables más frecuentemente
modificadas, pero aprovecha las ventajas de lo digital en las partes del
sonido que no modificamos tan a menudo.
Una de las razones por las que algunos usuarios
utilizan pedaleras de efectos individuales es poder elegir cuáles
funcionan mediante presets y cuáles no
¿Ya tienes tu sonido ideal? ¡Sigue experimentando!
Experimentar puede ser algo que hagamos
por placer, no siempre tratando de corregir problemas.
Una vez hayas conseguido la combinación que más se adapta a tus
necesidades, no hay nada de malo en cambiar de vez en cuando para
explorar terrenos desconocidos. ¿Nunca has conectado el
portátil con un plugin al amplificador? Pruébalo. ¿Ese
viejo pedal de los años 90
tiene una salida de emulación que nunca usaste? Prueba a grabar con
ella o conectarla a línea. Muchas veces, quedará en anécdota, pero otras
descubrirás resultados sorprendentes. Incluso los más viejos emuladores
digitales, que son los productos que más rápidamente pierden valor al
desfasarse, pueden ser efectivos cuando se combinan con diferentes
piezas de equipo. Lo mejor de todo esto, es que
esta experiencia de combinatoria se acumula en tu oído
y en tu capacidad de discernir, de forma separada, lo bueno y lo malo
de cada sonido. Por eso es interesante: porque puede hacer más sólida tu
imagen mental de los sonidos que buscas en cada caso, y cómo obtenerlos.
Quizás no es necesario llegar a este extremo.