Cuando
Internet se hizo verdaderamente
popular, las fotos, la música y los vídeos aún eran archivos demasiado
pesados para ser intercambiados con la misma agilidad con la que hoy lo
hacemos. Sin embargo, las
tabulaciones para guitarra
circulaban con una cierta facilidad, ya que eran documentos que se
podían crear cómodamente en un archivo estilo “bloc de notas”, y
proporcionaban un verdadero entretenimiento para los guitarristas. Miles
de personas hacían sus propias transcripciones de los temas, que más
tarde compartían con otros usuarios.
Sin embargo, el avance de las tecnologías permitió la creación de programas específicos como
Guitar Pro. Con él, no sólo es posible crear y abrir archivos de tabulaciones de guitarra creados por terceros u obtenidas desde
MySongBook,
sino que podemos escuchar su sonido, modificarlos, reproducirlos a
diferentes velocidades, y cambiar su afinación para adaptarlo a nuestro
instrumento. En su última versión,
Guitar Pro 7, incluso podemos tocar realmente con nuestra guitarra gracias a su
emulador de amplis incorporado.
En definitiva, se trata de todo un banco de trabajo pensado para el
aprendizaje que en Guitarristas hemos tenido la ocasión de analizar.
Interfaz y aspecto renovados
El nuevo Guitar Pro 7 ha experimentado algunos cambios estéticos (en parte gracias a su adaptación a las nuevas
pantallas HD y Retina)
y de la organización de las herramientas. En síntesis, muchos de los
elementos básicos siguen presentes: la barra de transporte con los
botones play, stop, rewind y compañía siguen siendo el sector de mayor
importancia, que ahora ocupa la parte superior de la pantalla en lugar
de la inferior. Sin embargo, ya detectamos algunas mejoras: esta barra
reúne ahora en
un espacio más compacto algunos
de los datos que en la versión 6 teníamos desperdigados por la pantalla
(tales como el compás, el minuto y segundo exacto de reproducción o la
proporción de compás empleado al escribir). Junto con la elección de
un código de colores algo más sobrio,
el nuevo Guitar Pro 7 tiene, en general, un aspecto más ordenado y
serio que sus predecesores. También las partituras se han rediseñado un
poco, para dar un aspecto más profesional. En conjunto, parece que
Arobas Music
ha decidido cambiar ligeramente la actitud de Guitar Pro, y situarlo
más cerca del punto de mira de los usuarios algo menos principiantes.
Facilidad de uso
A pesar de los cambios introducidos, la mayor parte de las funciones
se mantienen en su forma de uso y denominación aunque hayan cambiado de
ubicación física en la pantalla. Es algo que agradecerán los usuarios
de Guitar Pro 6, que no encontrarán dificultades en trabajar con Guitar
Pro 7 de inmediato. Las herramientas para escribir partituras y
tabulaciones son las mismas de siempre, aunque se ha ampliado el
abanico, incorporando elementos percusivos como el
golpe, pick scrape, o el dead slap
para poder crear documentos más fidedignos a la interpretación final.
No resulta difícil leer y escribir/componer cómodamente, ya que el
desplazamiento por la pantalla ha sido suavizado, pero no estamos
satisfechos del todo con el funcionamiento del Zoom que, aunque ha
recibido el mismo tratamiento,
no sigue la ubicación de nuestro cursor, haciendo algo incómodo tener que ir a buscarlo cada vez que ampliamos o reducimos un área.
El plato fuerte: emulador de amplis y afinador polifónico
Sin duda se trata de la innovación que lo cambia todo en cuanto a
Guitar Pro: la posibilidad de conectar nuestra guitarra y emplear los
sonidos de emulación de amplis de Guitar Pro, que van desde los
sonidos limpios al
High Gain.
Explicado de un modo sencillo, si tenemos una interfaz de audio a la
que conectar nuestra guitarra, Guitar Pro tomará la señal de nuestro
instrumento y lo procesará con estos emuladores, para poder tocar a
tiempo real con ellos. Su sonido nos sorprendió desde un primer momento
por ser bastante aceptable; más tarde descubriríamos que se trataba de
emulaciones hechas por
Overloud, creadores del plugin
TH3.
El contar con una empresa que acumula experiencia en dicho terreno,
ha sido todo un acierto por parte de Arobas, que también podría haber
decidido conformarse con incluir unas emulaciones cualquiera para
cumplir la papeleta. Lejos de ello, se trata de emulaciones con las que
pudimos tocar cómodamente, con una latencia dentro de lo razonable
(variable en función del buffer empleado por nuestra tarjeta de sonido) e
incluso con algunos efectos. Además, si la partitura con la que estamos
trabajando está bien programada, posiblemente incluya información sobre
los presets que cada parte de la canción requiere,
cambiando de sonido automáticamente según avanza la canción.
Esta prestación aporta un nivel de diversión y practicidad muy a tener
en cuenta: imaginad encender vuestro ordenador, conectar vuestra
guitarra a la interfaz y simplemente abrir Guitar Pro 7. En ese momento,
sólo tenéis que elegir un tema, comenzar a tocar y la automatización
hará el resto, ya que los cambios de sonido también están programados.
Si la banda de la que estamos aprendiendo el tema tiene dos
guitarristas, podemos duplicar la diversión asumiendo un rol diferente
cada día.
Afinar tampoco es un problema, ya que el propio programa tiene
un afinador incorporado que, además, es polifónico:
tocando todas las cuerdas a la vez puede evaluar su afinación. En
definitiva, esta sección dota de una nueva dimensión al programa, mucho
más interactiva, y que nos dio mucho que pensar acerca de las
posibilidades que podría llegar a ofrecer la próxima entrega de Guitar
Pro. Eso sí, la afinación va ligada a la que viene descrita en la
partitura. De modo que si la canción está afinada un semitono más abajo,
el afinador espera recibir esa afinación también.
Conclusión
Aunque las novedades en esta nueva versión son varias (incluyendo
algunas que no hemos mencionado, como los nuevos formatos de exportación
mejorados que incluyen el mp3, o la posibilidad de convertir en
tabulación todas las pistas de partitura), a nuestro parecer
la inclusión de emuladores para conectar nuestra guitarra cambia el juego. De repente, el programa ya no es una “partitura virtual” que simplemente leemos, sino que es
el banco de trabajo completo en el que practicamos.
No obstante, cuando se nos da algo nuevo, no podemos evitar nuestra
tendencia a pedir aún más. Puesto que Guitar Pro 7 es un programa de
aprendizaje, no nos parecería descabellado que la próxima entrega
permitiese
el uso de dos guitarras al mismo tiempo con la función de emulación.
Ello permitiría el trabajo simultáneo de un profesor y un alumno
aprovechando las posibilidades de automatización de sonidos, o dos
compañeros de una misma banda ensayando su nuevo tema. Después de todo,
poseer dos entradas de instrumento en una interfaz de audio es
prácticamente un estándar, por lo que sólo habría que asegurarse de que
el equipo del usuario medio es capaz de procesar dos instancia
simultáneas del emulador de amplis, algo de lo que creemos que la
mayoría de ordenadores actuales sería capaz. Habrá que esperar a Guitar
Pro 8 para comprobarlo, pero hasta entonces, aplaudimos el cambio de
dirección tomado por Guitar Pro 7.